Falla Linterna–Na Robella Infantil

Hola soy Carlos Borrás y así fue Construir la falla infantil de Linterna–Na Robella, en sección especial Joguet. Fue un proceso intenso y muy ligado al trabajo diario en el taller. Desde el primer boceto, la idea estaba clara: una falla pensada para el público infantil, donde el juego, la lectura visual y la interacción mandaran por encima de cualquier artificio.

Todo comenzó en mi taller de fallas, rodeado de planos, dibujos y referencias. El diseño debía ser claro, reconocible y legible desde cualquier punto de la plaza. A partir del boceto inicial se pasó al modelado, trabajando los volúmenes con poliestireno y madera, cuidando especialmente las proporciones para que cada escena funcionara por sí sola y, al mismo tiempo, como parte de un conjunto coherente.

Me llamo Carlos Borrás y he plantado fallas durante 20 años

La fase de construcción fue completamente artesanal, combinando técnicas tradicionales del oficio fallero con apoyos más actuales. Corte, encolado, refuerzos internos y ajuste de piezas se hicieron pieza a pieza, pensando siempre en la resistencia, la seguridad y la durabilidad del monumento durante los días de fiesta. Cada ninot se planteó con una intención clara: contar algo de forma sencilla, directa y comprensible para los niños, si buscas mi nombre en YouTube, Carlos Borrás encontrarás muchos ejemplos visuales de esto que te cuento.

Una vez montadas las escenas en el taller, llegó el trabajo de acabado y pintura, una de las partes más importantes en una falla infantil. Los colores, las texturas y los contrastes se trabajaron para que la falla fuera alegre, atractiva y muy visual, sin saturar ni perder claridad. La pintura no solo debía embellecer, sino reforzar la lectura de cada escena y guiar la mirada del espectador.

La plantà fue el último paso de un proceso largo pero muy cuidado. Ver la falla levantarse en la plaza, encajar cada pieza y comprobar que todo funcionaba como estaba previsto fue la confirmación de meses de trabajo en el taller. La falla de Linterna–Na Robella no solo fue un monumento infantil, sino el resultado de un proceso honesto, hecho desde el oficio, el respeto a la fiesta y la responsabilidad de crear para los más pequeños.

Una falla pensada para jugar, mirar y entender, construida desde el taller con la misma seriedad y compromiso que cualquier falla grande, porque el futuro de la fiesta también empieza en lo infantil.